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Es muy común que actualmente escuchemos hablar de “inclusión” en muy variados y diversos contextos; ya sea en el laboral, en el familiar e incluso en el plano que nos une ahora, el educativo, es decir, hablamos de una “educación inclusiva” o “inclusión en la educación” y aún dentro de este rubro se miraba únicamente (y simplistamente) a la diversidad funcional – aún llamada discapacidad – pero, a mi punto de vista, pareciera que no queda clara su terminología… Y de ahíse pudiera partir, ¿Qué significa “inclusión”? Y, yendo aún más a fondo ¿Por qué su relevancia?

La Real Academia Española (RAE, 2019) la define desde el verbo incluir que significa “poner algo o a alguien dentro de una cosa o de un conjunto, o dentro de sus límites”, por otro lado la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, 2017: 13) define inclusión como “un proceso que ayuda a superar los obstáculos que limitan la presencia, la participación y los logros de todos los y las estudiantes”; finalmente, para la Secretaría de Educación Pública (SEP, 2018:75) la inclusión “Es un valor y una actitud de aprecio y respeto por la diversidad, a la que la persona considera como fuente de la riqueza y creatividad. Gracias a esta actitud, una persona puede integrar a otros en un grupo de trabajo y valorar sus aportes, sin importar sus diferencias, para encontrar caminos comunes; de ahí que la inclusión favorezca que la vida en sociedad sea creativa y estimulante. La inclusión nos ayuda a valorar esas diferencias y a crear un mundo más equitativo donde todos quepan” y es desde este punto donde podemos tomar ciertas palabras claves que darán forma a esta palabra aguda de 3 sílabas: dentro, proceso, totalidad, valor, actitud, diversidad, respeto, integración, diferencia; en otras palabras, y como diría Umberto Eco (1980), la belleza no es solo la unidad en la diversidad, sino también la diversidad en la unidad pues es cuando materializa y realza su importancia esta palabra y, aún más, en estos momentos de cambios socio políticos e históricos que estamos viviendo.

La inclusión educativa debe poder mirar la riqueza de la diversidad y poderla enmarcar reconociendo nuestras diferencias y, a su vez, encontrando cómo esas diferencias nos hacen una unidad por paradójico que suena y, con esto, comenzamos a responder nuestra segunda pregunta que enfatiza la relevancia del tema; para poder mirar esas diferencias como riquezas es importante una deconstrucción en la manera en que se enseña y aprende; de manera tal que quienes estamos inmersas/os en la educación – familias, docentes, directiva, etc. – deben, imperativamente, no solamente cultivar lo cognitivo y dejar de ver la educación como un proceso lineal y simple sino, por el contrario, comenzar a verle – y devolverle – la importancia y su complejidad; como propone Edgar Morin, dejar de verla de manera fragmentada y darle paso a una educación que enseñe los métodos que nos permitan “aprehender las relaciones mutuas y las influencias recíprocas entre las partes y el todo de un mundo complejo” (Morin, 1999: 2) y así reconocer nuestra condición compleja, por ende, el de la educación.

Para finalizar, creo que es necesario ir más allá de solamente enseñar saberes puesto que, justamente, la “inclusión educativa”, aquella que reconoce la diversidad, la respeta y honra, debe ser un trabajo actitudinal constante y transversal, que nos toque el alma y nos permita mirar la riqueza que significa el mostrar aquello esencial que, al principio, es invisible a los ojos, como diría Antoine de Saint-Exupéry (1943).

Por:

Mtro. Frederick A. Santana Núñez, E.D.

Licenciado en psicología por la Universidad Marista de Mérida. Especialista en Docencia por la Facultad de Educación de la Universidad Autónoma de Yucatán. Maestro en Consejería y Educación en Sexualidad y Especialista en Terapia de pareja con enfoque relacional por el Centro de Estudios Superiores en Sexualidad. Coordinador de la 6ª región de la Federación Mexicana de Educación Sexual y Sexología. Asesor educativo, psico y sexo terapeuta individual, familiar y de parejas.